¡TESTIMONIO IMPACTANTE! Del mundo de las drogas y atracos al perdón de Jesús

Dic 18, 2023 | TESTIMONIOS CATÓLICOS

Luisa María Bustamante tiene 59 años y tiene dos hijos y dos nietos. Viene de una familia que consideraban importante la educación católica en la familia. Empezó siendo una niña muy querida en casa, su padre les enseñaba a jugar al ajedrez. En el colegio descubrió las burlas de los compañeros por su delgadez. Era incapaz de sacar el dolor para contestar. Hasta que hubo un día que esa rebeldía explotó. 

Empezó haciendo atletismo a nivel profesional viajando y compitiendo por España. Una vez que llegó al culmen, buscaba otro objetivo, otra actividad. Con 14 años comienza a juntarse con personas con las que ella sentía esa marginación social. Quería ir más allá y buscar experiencias nuevas debido al control que vivía en casa con su madre. “Me sentía mal en el barrio, en el colegio y en casa. 

Llegó un momento en que conocí al que hoy es mi ex marido. me casé con él con 18 años”, explica. Sufrió maltrato y la arrinconaba de sus relaciones. Todo esto la limitó más cuando se quedó embarazada. “Después me fui de tourné con gente del arte, con un mago, con una vedette y yo era la cantante. Fue un chico en este viaje que consumía heroína y algo que había probado con anterioridad volvió a caer”, reconoce. Llegó a casa, se lo contó a sus padres. 

“Hay siempre heridas que no terminaban de curarse y era el gran control que tenía conmigo en ese momento. Salté de un cuarto piso a un tercero. El síndrome de abstinencia es impresionante”.  Empezó con otro chico a atracar bancos también. Comenzó esta vida frenética de consumo, de atracos, sin control. Sus padres presenciaron la ruptura de su matrimonio ya con su hija. “Mi padre hizo lo más duro que fue echarme de casa con 24 años. Fue cuando me junté con el chico que atracaba bancos. 

De aquí viajó fuera durante muchos años en esa huida de casa sin retorno. “En otros países intentaba preguntar si tenían metadona. A pesar de todo siempre tenía en la cabeza a su hija”, comenta. Y es que se encontraba  en busca por la Interpol por no presentarse a los juicios. Así terminó en Francia dónde conoció al que fue el padre de su segundo hijo. “Mi hijo con tanto viaje no tenía una estabilidad. 

Pero Dios quiso darme este hijo. Cuando llegamos a Pamplona tuve algunos problemas de conducta y me vi privado de mi hijo en Pamplona”. Por este motivo recayó de nuevo. Se dió cuenta que tenía el corazón muy duro, que había sido egoísta. “Yo me terminé quedando sin venas por dónde poder pincharme. Me volqué en relaciones intentando salvar a chicos porque no era capaz de salvarme a mí. “Tuve una madre que estuvo rezando novenas por mí. Estuvo en Jerusalén en el Muro de las Lamentaciones”. Luisa María reconoce que sabía de la existencia de Dios pero no al Dios humilde sino al Dios castigador. 

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