Testimonio de conversión: Del feminismo radical y LGTB a entrar a Dios en su vida

Ene 15, 2024 | TESTIMONIOS CATÓLICOS

La historia de Rachel Garrido comienza hace ya algunos años. Todo comienza con su bautizo pero reconoce que nunca llevó ese conocimiento en aquel momento a la práctica. Se consideraba una persona atea que nada tenía que ver con la iglesia, no tenía interés por conocer a Jesús. “De ahí viene una falta de identidad que generó más dudas en su ser. Pues si no existía Dios, ¿en qué debía creer?”. Así, para buscar esa respuesta una se va acercando al movimiento político, al lobby LGTB. Hasta que el Señor pudo rescatarla. 

El alejamiento en la fe sucede en la adolescencia refugiándose en lo rápido, en la inmediatez. “Me refugié en el feminismo para sentir que pertenecía a algo. Era una falta de identidad. Al sentir la calidez de esta comunidad me uno a ellos”, explica. Ya olvidó la idea de quedarse en grupos de iglesia para entrar en el mundo feminista y de ahí saltar al mundo LGTB. Resalta que fue la peor etapa pero esos años fueron necesarios para volver a Dios. “Estando dentro de estos grupos me sentía protegida y bien”. 

Reconocía en ese momento su bisexualidad, lo que tenía claro es que lo que realmente le faltaba era el verdadero amor de Dios. Destruyó su feminidad y se fue deconstruyendo y con ello su identidad. Estuvo tres años de su vida en ese proceso de la adolescencia a la adultez en estos grupos. A través de estas comunidades entra en contacto con los jóvenes con problemas. “Llegué a practicar la bulimia. Estar en una comunidad como esta te lleva a buscar beneficios inmediatos con los que sentirse a gusto. Buscar esa dopamina inmediata”. 

Estando dentro de estos grupos Raquel llegó a un extremo en todas sus áreas tanto en la sexualidad como en la alimentación como en sus relaciones. “Cambié mi apariencia, mi forma de vestir. Hasta que un día intenté suicidarme e irme por la puerta fácil”. No sólo ya no comía sino que se autolesionaba. 

Un día Raquel se puso a pensar en el significado de la misericordia. Entonces cuando se empieza a cuestionar los malos actos que estaban sucediendo en su vida comienza a tomar las riendas de su vida pero sin Dios. Acudió primeramente a un psicólogo que nada le ayudaba. Seguía dañándose todo su cuerpo. Y es que por esas cicatrices hoy queda su testimonio. “Es muy cansado emocionalmente estar en esta situación. Vi una historia de una amiga en facebook de una jornada de jóvenes que había en la parroquia”. Le llamó la atención y tomó una captura. 

¡No te pierdas esta impactante historia! Te impresionará. Puedes seguirla en redes sociales aquí: https://www.instagram.com/raachel.chel/?igsh=MWZ1dmEydHY1MHE4aA%3D%3D

 

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