Testimonio de conversión: Del desorden en la comida y las heridas al rezo del Rosario

Dic 26, 2023 | TESTIMONIOS CATÓLICOS

Teresa Saraí Valdez Arias tiene 23 años, desde muy pequeña se crió en un hogar católico. Sus padres siempre pertenecieron a la pastoral juvenil. Sus padres realizan campamentos con adolescentes y jóvenes. “Tuve mi primer encuentro con 13 años. Se puede decir que lo sentí bonito pero ahí se quedó”, explica. Todavía Jesús no le había tocado el corazón de verdad. A partir de estos campamentos también imparten formación para los jóvenes. Sus padres le animaban a acudir a estas formaciones para seguir conociendo del Señor. A este grupo comenzó a ir con sus hermanos. Sus padres le obligan de alguna forma a acudir a estos encuentros para poder luego salir con sus amigas. Era una forma de cumplir. 

Cuando pasaron dos años a Teresa la capacitaron para que pueda ser ella la que impartiera algunas formaciones. Ya se convirtió en coordinadora de ese grupo. Salió de secundaria y entró en preparatoria dónde se empezó a relacionar con gente diferente. En esta etapa conoció a un chico del que se enamoró. “Mundanamente me trataba bien. Me divertía con él y no tenía otras aspiraciones. Esta relación duró casi cinco años”, cuenta. 

Pero en esta relación hubo un problema y es que él le pedía una implicación que ella no estaba dispuesta a dar, esa entrega total también en esa sexualidad. “Uno comienza a permitir ciertas cosas en la relación. Sentía cierta culpa. Y me preguntaba el por qué sentía esa culpa. No sabía qué hacer”, recuerda. La relación iba mal y espiritualmente Tere sentía que su relación con Dios se había dañado debido a que había elegido a esa persona antes que a él. 

Llegó un momento en que le dijo al Señor que no podía más. En este punto le pidió ayuda para ver qué hacer con la relación. “De alguna manera me vino a decir que podía ayudarle mucho más desde la distancia que juntos. Aún así quería hacerle una última pregunta sobre nuestra relación, qué esperaba de todo esto”. Su pareja le dijo que le faltaba mucho para ser la persona con la que una persona estaría. Fueron las palabras concretas que quizás necesitaba recibir para saber qué camino tomar. Así se terminó esta relación. De alguna manera sabía interiormente que podía amarle desde la distancia.  En este momento de su vida comienza en Tere un estilo de vida muy perfeccionista y le da culto al deporte. Eran los años universitarios. “Hacía una lista en el día para mantener mi mente ocupada e iba cumpliendo ese checklist. Si no lograba ese plan me frustraba”. 

Y es que tras esa relación se creó una baja autoestima por esas heridas que arrastraba. Empezó una alimentación rigurosa comiendo y dejando de comer ciertas cosas. Arrastraba puntos de ansiedad y llegó a sentir culpa por comer. “Comencé a provocarme a devolver la comida. Cuando hacía todo esto no lo veía tan mal. Este tipo de vida perfecta. No sentía que esto estaba afectando mi vida con Dios”.

¡No te pierdas este impresionante testimonio!

Puedes seguir a Tere en su cuenta: https://instagram.com/tere.sarai?igshid=NzZlODBkYWE4Ng==

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