Testimonio de conversión: De la herida familiar y la marihuana a Jesús sacramentado

May 8, 2024 | TESTIMONIOS CATÓLICOS

Nicolás Lalinde tiene 25 años y nació en Buenos Aires. Sus padres eran médicos pero luego regresaron a Colombia. Su padre no quería volver a Colombia. Estuvieron un año sin ver a su padre. Aquí ya pasó toda su vida. Sus padres en ese momento eran unos padres quizás un poco ausente y por eso arrastró con heridas familiares. 

Su madre se queda embarazada y nace con un problema intestinal que lo complicaba todo. Después de que él se recupera tuvo una recaída fuerte. “Yo miraba al cielo y le decía que se hiciera su voluntad aunque no lo conociera personalmente”, explica. Se crió en una ciudad pequeña, esto hizo que tuviera contacto muy fácil con un entorno de alcohol. Sus padres se centraron en la salud de su hermano y esa libertad que tenía en aquel momento la utilizó para salir y en este caso comenzar a beber. Con los estudios viajó a otra ciudad y esa falta de padres e independencia le hizo caer en la adicción del alcohol pero también de la marihuana. “Toqué fondo pero Dios se hace presente y me hace acudir a un grupo de oración”. Se trataba de un grupo de jóvenes que cantaban y rezaban. En este momento del encuentro es cuando empieza a sentir una gran sed de Dios que le hace llorar. 

“Tengo la oportunidad de hacer un retiro. El retiro de Effetá, me presentan a Jesús sacramentado. En tres días no tienes la dimensión de lo que estás viviendo. Para mí era mi primer contacto con Él”, reconoce. Veía a los chicos que adoraban la custodia pero para Nicolás era difícil de entender todavía, lo único que reconocía sentir era mucha paz. Al estar en los últimos años de colegio tenía una novia y se enteró que le estaba engañando con su mejor amigo. Fue un golpe muy duro en aquel momento que le generó rencor. Al pasar el retiro, Nicolás hace una reunión con este amigo y mientras estaban tomando algo el amigo comienza a llorar. No entendía por qué había tenido que pasar tres años para que ocurriera ese perdón. 

“Puedo perdonarme a mí mismo y a los que me habían hecho daño. Entendí que Jesús era misericordia pura. Mi amigo me dijo que había visto a Jesús en mí”, explica. Desde ahí entendió que cada persona somos custodia que podemos llevar a Jesús ante los demás. Así, empieza todo un camino de servicio. Sentía la necesidad de estar con Jesús a altas horas de la noche. El Santísimo comenzó a ser para él de una vitalidad muy grande. Entendió que Jesús se quedó con nosotros. “Siempre digo que todos estamos en un bosque. Cada uno nosotros estamos en ese bosque y cogemos el árbol que más frutos le da. Son distintas formas de acercarse al Señor”. Así, tiene la oportunidad de acudir a varios retiros y a contar el testimonio también. 

¡No te pierdas este precioso testimonio! Te inspirará.

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