¡IMPACTANTE TESTIMONIO! del sacerdote boliviano FRAY RAFAEL GUZMÁN

May 23, 2022 | TESTIMONIOS CATÓLICOS

El padre fray Rafael Guzmán, de la Orden de Predicadores, nos cuenta cómo dejó todos los vicios como el alcoholismo y las broncas después de un encuentro con Jesús y su poder sanador.

El padre fray Rafael Guzmán es de Bolivia y nos contará cómo el Señor conquistó su corazón porque como bien dice «con lazos de amor nos atrae». Recuerda que en su caso esa vuelta a casa la hizo de forma dura, no fue una manera sencilla.

«Conmigo fue duro porque era necesario, era importante que él actuara de esa manera, no digo que su amor fuera áspero sino que fue estricto y disciplinado», explica. Y es que desgraciadamente el padre por circunstancias de la vida probó el alcohol a los 8 años porque a esa edad un niño tiene una gran curiosidad y hace lo que los otros niños hacen. Esta acción de beber se hizo repetitivo hasta convertirse en costumbre. Siempre había excusa para beber ya fuera un evento o fiesta de cumpleaños. «Cuando uno crea un mal hábito y éste se crea más fuerte, se convierte en vicio». Fue pasando el tiempo, y este gusto del alcohol por el sabor dulce fue pasando a gustar consumirlo por tener esa sensación de euforia. «Esto se convirtió en una adicción, necesitaba beber», explica.

Bebía antes de ir al colegio, bebía en el colegio y al salir, también en los momentos de ocio. Esta situación hacía que en la escuela no rindiera y empezaron las mentiras, hacía trampas en los exámenes. Empezó a que esa adicción por la bebida también se le añadía una agresividad desmedida en su comportamiento. «Cuando no bebía, me sentía totalmente perdido, a oscuras, vacío». Así, llegó un momento en el que el descontrol es tan grande que llegaba a su casa con sus capacidades motrices totalmente dañadas.

«No podía ni siquiera meter la mano en el bolsillo para sacar mi llave y abrir la puerta». Fue en este momento cuando la madre del padre Rafael cae enferma y no daban con lo que le pasaba a pesar de los tratamientos. «Me hice tan egoísta que yo no veía que mi madre estaba enferma, creía que mentía y exageraba».

¿Cómo crees que termina esta historia de vuelta a casa?

¿Te ha gustado este artículo?

Ayúdanos a seguir creando contenidos católicos

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados