TESTIMONIO IMPACTANTE: Fue adicta al sexo, abortó y tras un secuestro rezó el Rosario

Feb 6, 2024 | TESTIMONIOS CATÓLICOS

Magali es de Guadalajara y tiene 39 años. Viene de una familia muy normal, no tuvieron esa parte de mucho sufrimiento. Tuvo una infancia bonita y unos padres que estuvieron cerca de Dios y que además se lo inculcaron. Siempre se consideró una niña muy rebelde y cuando llega la adolescencia comienza a aburrirse de la idea de Dios y le dice adiós. “Empiezo a vivir en un mundo muy desenfrenado. Empecé a tener relaciones desde muy joven, desde los 16 años. Quería experimentar con todo”, explica. Todo esto implica muchos problemas con sus padres y ella se va a vivir con el que entonces era su pareja. Así, se queda embarazada y ambos deciden que deben abortar. 

“Nadie me preparó para lo que se venía después. Me advirtieron que iba a tener unos dolores muy fuertes tanto físicamente como psicológicamente. Llegué a casa y tomé las pastillas”. Magali cuando tuvo el sangrado tuvo un dolor muy grande en el alma. “Mi padre murió hace poco y estaba muy unida a él. Pues nunca sentí un dolor tan grande como en ese momento”, sostiene. 

Magali quería pensar que todo eso había sido un sueño. Que nada de lo que había sentido había ocurrido. Pero lo cierto, es que a partir de ese momento, nada fue igual. Al mismo tiempo, arrastraba problemas de bulimia, quería verse muy guapa. “Empeecé a engancharme al sexo para llenar ese vacío. Tuve muchas relaciones con muchos hombres. También me hice alcohólica”, reconoce. 

La idea era mitigar ese gran dolor que sufría. Todos los fines de semanas se ponía ebria. Su vida en ese momento la compara con las series de televisión de narcos dónde todo es efímero. Le dolía tanto la vida que lo único que quería era ruido en su vida. Trabajaba para un partido político en aquel momento. Este estilo de vida me ayudaba a seguir con el ritmo profesional que llevaba. 

Procuraba no estar mucho en casa y salir mucho de viaje. “Quería continuar en una vida que me siguiera aportando sexo y ese estilo de vida”. Magali terminó con seis abortos provocados. El último no lo recuerda muy bien porque la fiesta y el ruido no la dejaba ni recordar. El ritmo de trabajo le resultaba perfecto para no pararse a ver la realidad que estaba viviendo. Muchas veces se han preguntado cómo no está muerta y le han ocurrido cosas graves. 

Lo primero que ocurrió fue el secuestro de su padre y su hermano. “Mi madre en ese momento me invita a que rezara con ella. Mi madre tenía esa seguridad de que Dios los iba a devolver a casa. Y así fue, los trajeron de vuelta”. Fue un momento muy duro pero en el que se empezaron a ordenar muchas cosas en su vida.

¡No te pierdas el final de esta impactante historia!

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