Testimonio de conversión: Los secretos de la sanación en la confesión

Jul 19, 2024 | TESTIMONIOS CATÓLICOS

Natalia Rubiano es colombiana, madre católica y activista provida. Nace en un hogar cactólico pero no tanto practicante. Sus padres se separan cuando son pequeños. Ahí comienza una herida muy grande para ella y su hermano. Tras hacer la comunión deciden nunca más ir a misa. Así llega la etapa de la adolescencia. Su madre empieza a enfermar entonces ellos se dedican a trabajar y a estudiar a la vez. “Me había alejado de Dios. Comienza una época de mucha rumba y licor. 

Estaba de moda además los piercings, me hice uno en el ombligo”. Trabajaba y tenía dinero entonces el mundo le empieza a mostrar que para tener novio hay que darle una prueba de amor. “Esto me lleva a llevar una planificación familiar y a tener una vida sexual desordenada”, reconoce. A esto se suma que empieza a tener un periodo menstrual muy intenso. Así le empiezan a hacer pruebas para saber de dónde venían esos dolores tan grandes. Los médicos le recomendaron quitarse el piercing. Una vez que se lo quitó se terminaron los dolores. 

Su única preocupación era que no le dejara cicatriz. Se consideraba una persona muy vanidosa que malgastaba el dinero. “Semanalmente iba a comprar ropa. Iba a los centros comerciales y me ponía las blusas más escotadas. Era un descaro total”. Sigue con su vida y su desorden, muy alejada de Dios. Para el año 2007 conoce al que fue el padre de su hija. Pero era una persona agresiva, era una relación tóxica y además también estaba alejada de Dios. Pasa el tiempo y hay un momento en el que se aleja de su novio y ahí vuelve a una vida sexual activa. Él le pide volver con la relación. En este momento le dicen a través de una serie de pruebas que le hacen que no iba a poder ser madre. 

Fue una noticia muy dolorosa para ella pero seguía llevando sus controles médicos muy rigurosamente. “Estaba mal económicamente, la relación iba mal, tenía maltrato por parte de él. Se me volvió además a desordenar todo el tema hormonal”. Pero en el año 2011 se quedó embarazada. Él le dijo que estaban muy mal y en ese momento le dijo sin anestesia que estaba embarazada. “No tenía ni idea de la Santa Misa, estaba muy alejada de Dios. Una vez estábamos peleándonos y decidí para proteger al bebé irme a vivir con mi madre y él estuvo de acuerdo”. Nace su bebé y decide irse a vivir con él. En el fondo guardaba la esperanza que con el niño se podrían arreglar las cosas. 

¡No te pierdas este impresionante testimonio! Puedes seguir a Natalía aquí: https://www.instagram.com/nataliarubianoz/

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